Intercambio penitenciario

Una delegación de actores judiciales y penitenciarios de Argentina y Colombia visitaron algunas de las prácticas penitenciarias que se desarrollan en Uruguay.

El pasado fin de semana una delegación de la Asociación Pensamiento Penal de Argentina y de la Dirección de Cultura Ciudadana de Bogotá – Colombia - estuvieron en Uruguay donde visitaron el Polo Industrial de la Unidad Nº 4 de Santiago Vázquez, la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado – DINALI -, la Posada de Camino, y las Unidades Nº 6 de Punta de Rieles y Nº 10 de Juan Soler.

Mariana Marulanda, que trabaja en la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia de la Dirección de Cultura Ciudadana de Bogotá, integró el grupo de expertos que estuvo en nuestro país y se refirió al sistema penitenciario uruguayo. “Las experiencias uruguayas se salen del molde penitenciario, son experiencias muy fuertes que aportan a toda la región lo que se debe hacer en materia de seguridad pública”.

Sobre Colombia, señaló que les ha costado reglamentar el trabajo dentro de las cárceles. El trabajo que realizan los reclusos es principalmente de artesanías: espejos, marcos, tejidos, textiles, marroquinería, figuras en madera, para lo cual se gestionó una marca denominada “Libera” que identifica a todas las actividades manuales que los internos realizan al interior de los centros de reclusión y a través de la cual se comercializan los productos.

Existe algunas experiencias de empresas privadas que emplean mano de obra de privados de libertad y hay un caso en Cartagena de una ONG que gestiona un restaurante que contrata a reclusos en todas las tareas de producción hasta la atención al público.

En cuanto al trabajo post penitenciario, la experta dijo que no existe en el continente una organización a nivel de la DINALI. “Es una gran lección la de Uruguay, es necesario tener una institución fuera de lo penitenciario como lo es la DINALI”.

En el caso de Colombia en el año 2015 se firmó un convenio entre el Ministerio de Justicia y dos ONG para la atención post penitenciaria, cuyo principal objetivo es la intermediación laboral. Es un programa que no tiene recursos propios y al ser voluntaria su participación no ha tenido mucho impacto por lo que se ha tenido que ampliar la atención a la población con libertad condicional.

En el país caribeño hay 120.000 personas privadas de libertad de las cuales 10.000 están en la ciudad de Bogotá y de esas, 1500 han participado de este programa en tres años.

Sobre la Unidad Nº 6 de Punta de Rieles, Marulanda, dijo que es la mejor forma de tratamiento penitenciario. “No solo dignifica al ser humano, los prepara como ciudadanos para reinventarse en la sociedad”.

Montevideo 12 de setiembre de 2018.
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Una delegación de actores judiciales y penitenciarios de Argentina y Colombia visitaron algunas de las prácticas penitenciarias que se desarrollan en Uruguay.